Las cámaras de corrosión son equipos de laboratorio destinados a ensayar la resistencia de los metales y sus recubrimientos de protección.

Las cámaras de corrosión pueden ser estáticas o dinámicas.

La diferencia entre las cámaras de corrosión estática y las cámaras de corrosión dinámica estriba en la simulación de climas corrosivos constantes o de climas cambiantes. Así, definimos como ensayo de corrosión dinámico al consistente en la realización de ciclos de climas secos y climas húmedos combinados con fases de niebla salina, de forma cambiante y repetitiva.

Las cámaras de corrosión dinámica también son conocidas como cámaras cíclicas automáticas, de las cuales las más conocidas son las desarrolladas por CCI, tipos Corrotest y Corrotrón.

Se trata de sistemas avanzados de ensayos acelerados de laboratorio capaces de reproducir las condiciones reales atmosféricas que se producen en cualquier área marítima del planeta durante los periodos nocturno y diurno, de forma cíclica y repetitiva.

 

Entendemos como biopolímeros a aquellos materiales de origen polimérico o macromolecular, tal como los plásticos biodegradables, cuyas características son las de poder ser utilizados como sustrato por los microorganismos (bacterias, hongos y algas), que las emplean para producir energía y crear otras moléculas, como aminoácidos, nuevas sustancias y nuevos organismos.

La ISO (Internacional Standard Organization), define los plásticos biodegradables como polímeros que se degradan por la acción de los microbios.

La biodegradación puede emplearse en la eliminación de ciertos contaminantes tales como los desechos orgánicos urbanos, plásticos flexibles y semirrígidos, cartón, hidrocarburos, etc. Pero en vertederos, que contienen metales pesados o un pH extremo, los plásticos no se degradarán. Baste como ejemplo que una bolsa de plástico, que normalmente necesita del orden de 10-20 años para desaparecer, continuaría contaminando el suelo y el subsuelo con las sustancias procedentes de la degradación, durante varias décadas más.

Fuente: NASA

La NASA rompe el silencio que había venido manteniendo y desenmascara, de una vez por todas, a la trouppe de fabuladores antiamericanos que de vez en cuando aparecen con nuevos argumentos absurdos para demostrar que el hombre no piso la Luna.

De una vez por todas, la NASA demuestra abrumadoramente y desmonta las teorías y los argumentos urdidos por opositores y  fabulistas que han tratado de desprestigiar una proeza real, de la que toda la humanidad debería sentirse orgullosa.

Veamos algunos de los más típicos argumentos basados en la teoría de la conspiración:

¿Lo inventó la NASA para adelantarse a los rusos en plena guerra fria?.

Afortunadamente, los soviéticos no pensaron en la farsa. Podrían haber filmado falsos alunizajes y realmente haber desconcertado al resto del mundo.  Pero no lo hicieron; ¿por que?, pues porque sabían que las pruebas eran irrefutables.
Las fotografías de los astronautas, transmitidas desde la Luna, no incluyen a las estrellas en el oscuro cielo lunar.

La mayoría de los fotógrafos saben la respuesta: capturar algo muy brillante y algo muy pálido a la vez es muy difícil porque las emulsiones típicas no tienen suficiente "rango dinámico". Los astronautas saltando en el brillante suelo lunar con sus trajes espaciales iluminados por el Sol, literalmente, deslumbraban. Ajustar la cámara a la exposición apropiada para capturar un deslumbrante traje espacial hace que las estrellas en el fondo sean demasiado débiles para verse.