Imprimir
Visto: 2770

La falta de tiempo de los profesionales, la escasez de plazas ofertadas por las universidades y las cuantías económicas de los cursos, principales problemas de los profesionales

 

Valencia, 7 de marzo de 2013.- Paso a grado directo y automático para los Ingenieros Técnicos Industriales que han de adaptar sus titulaciones a las exigencias de la legislación europea. Esta ha sido la conclusión manifestada por José Luis Jorrín, decano del Coiti, tras la finalización de la jornada celebrada en el colegio y organizada para dar a conocer a los Ingenieros Técnicos Industriales colegiados la oferta académica de las principales universidades públicas y privadas, para facilitar la adaptación a grado de los ITI.
 
La jornada, fruto de un convenio suscrito entre el Coiti y las universidades públicas y privadas, y celebrada a lo largo de dos sesiones informativas, contó con la asistencia de Roberto Álvarez, en representación de la Nebrija Global Campus, de Jaume Llorca, por La Florida Universitaria y de Manuel Manso, por la Universidad Europea de Madrid, de forma posterior a la intervención del director de la ETSID, Enrique Ballester. 
Tras la primera jornada, celebrada la pasada semana con Enrique Ballester, Director de la ETSID (Escuela Técnica Industrial de Ingeniería del Diseño), los representantes de estas universidades expusieron las características del curso puente que cada una de ellas oferta, su duración, coste y las exigencias de créditos y convalidaciones. 
 
En este sentido, los Ingenieros Técnicos Industriales pudieron conocer el coste de estos cursos que Europa pide para la homologación de sus titulaciones, situado entre los 1.400 € por curso de la UPV hasta los 5.500 € de la Universidad Europea de Madrid, pasando por los 4.300 € que supone cursar la adaptación a grado en La Florida universitaria. 
 
Otra de las pautas de interés para los asistentes fueron los créditos necesarios para obtener la adaptación a grado, un porcentaje de los cuales podrán ser convalidados por la titulación del profesional, los complementos formativos que posea en forma de master y otros programas, la experiencia profesional del Ingeniero (siempre que se ajuste a la formación impartida). Una vez concluido el curso el Ingeniero tendrá que realizar un proyecto de fin de grado que no se podrá convalidar por ninguno de los factores aludidos. 
 
La escasez de plazas ofertadas por las universidades, públicas y privadas, ha sido otro de los escollos que ha destacado el Decano del Coiti, tanto en el caso de las públicas como de las privadas. Para José Luis Jorrín, no es de recibo que el mercado oferte un número de plazas al año que puede oscilar entre las 400 de la UPV, a las 200 de La Florida universitaria, cuando en el Colegio de Valencia hay más de 5.200 profesionales colegiados.
 
Para José Luis Jorrín, existe una clara descompensación entre la demanda de Ingenieros Técnicos que quieren cursar su adaptación a grado y oferta académica existente. No puede aceptarse, ha valorado José Luis Jorrín, que con las plazas actuales los Ingenieros Técnicos Industriales hoy día colegiados tardarían más de una década en adaptar su grado, con los problemas que generaría en el colectivo pues aunque la adaptación a grado no aporta atribuciones ni competencias al profesional, ha concluido Jorrín, sí se trata de un requisito necesario para el profesional que quiera trabajar en Europa. 
 
Finalmente, José Luis Jorrín ha anunciado el trabajo del colegio en este sentido, materializado en los acuerdos suscritos con las universidades para facilitar el paso a grado, así como la formación que se impartirá para facilitar la adaptación a grado de los Ingenieros colegiados, así como la gestión que el colegio pondrá a disposición de los profesionales, relativa a cuestiones de tramitación, etc.